El club All Boys inauguró, en una de las paredes de su estadio, un mural que sintetiza la historia del club, y la del barrio. Se inauguró el 8 de Febrero pasado.

Julián Cheula tiene 35 años, y de chico vivió en el pasaje Jacarandá. La subcomisión de Cultura del Club All Boys le encargó un mural que sintetice la historia del Albo, y la de Floresta.

El mural “es ambicioso”, según lo definió Julián. Tiene 25 metros de largo, por 4 metros de ancho. Les llevó 18 jornadas de trabajo arduo, bocetando, pintando, retocando detalles y adaptando la idea original a las irregularidades de la pared de la calle Chivilcoy, que separa el estadio de la vereda. La idea es que haya más murales, en otras zonas del barrio.

Aquí, Julián cuenta cómo fue esa experiencia.

«La subcomisión nos convocó después de ver el mural que hicimos en la placita Falcón (R. Falcón y Benedetti). La idea fue que se entrecruce la identidad propia de All Boys, con la identidad del barrio.

En un lenguaje plástico, donde los negros y blancos que identifican al Albo se mezclen, y aparezcan representados jugadores, historias de los ascensos, con representantes de la identidad cultural del barrio.

Por eso están, por ejemplo, el Negro García López, Antonio Pujía, Ernesto Baffa. Y se mezclan también con las otras actividades del club, como el basquet, el fútbol femenino (fue uno de los primeros equipos), handball, patín artístico; y también hay lugares representativos del barrio, como el cine Gran Rivadavia y el club La Floresta.

Está diseñado de una manera tal, que todo se desarrolla con una gran hinchada de fondo. También registra episodios dolorosos, como los socios desaparecidos del club, y los chicos fusilados de Floresta.

El relato plástico genera un efecto que no tiene el relato escrito, ya que sugiere interacciones que no son las mismas que cuando uno las relata, entonces hay cruces, posiciones que pueden abrir nuevas lecturas.

Me dedico a la plástica desde que tengo uso de razón. No es mi actividad laboral, la que me genera ingresos, pero me acompaña desde siempre.

El mural nace definiendo primero qué es lo que se quiere mostrar. Luego, de qué mural estamos hablando, porque hay una diferencia conceptual. La que yo adscribo, sostiene que un mural no puede ser un dibujo grande, una pintura grande. Tiene que ser una imagen que dialogue espacialmente con la arquitectura, y tiene que tener un discurso acorde al espacio que ocupa. Es una cuestión fundamental, y que surge de todo lo que mencioné antes.

Cuando están todos los elementos definidos, se empieza a bocetar, una idea general de los elementos posibles, distribución espacial y plástica de esos elementos, o sea qué tamaño van a tener, cómo se van a distribuir, cómo tomar la base, cómo tomar el remate.

Y después el diálogo con Cultura, que aportó datos sobre qué importancia darle a cada elemento. Me voy moviendo en función del boceto, estoy abierto a lo que surge, cuando se traspasa el boceto no está igual, porque se va moviendo en función de las irregularidades de la pared, columnas, ventanas, etcétera. Lo hicimos con látex, es la pintura más cómoda para trabajar el conjunto. Esa es otra característica de esta disciplina: esas estructuras no tienen que ser un problema, sino que se incorporan, el mural asume que está hecho en una pared con esas condiciones. La idea es integrar al mural con la pared, entonces un rostro se ubicará en un lugar que se vea y no se moleste con el tipo de ladrillo de la pared, por ejemplo».

Matías, Pablo, Fernando, Facundo, India, Silvana, Luciana, Pablo y muchas otras personas, todos aportaron tiempo y trabajo para que hoy se pueda disfrutar esa gigantesca otra de arte, en la pared de la calle Chivilcoy entre Jonte y Miranda.

El mural se inauguró el pasado 8 de Febrero. La subcomisión de Cultura dice al respecto:

“El mural ‘All Boys es mi barrio’ fue donado por Julián Cheula, quien diseño y llevó adelante artísticamente la obra sobre una pared de unos 25 metros de ancho y 4 metros de altura, los materiales estuvieron a cargo de Cultura All Boys. La producción del mismo tuvo como eje una síntesis de la historia del barrio y All Boys, edificios característicos e históricos, actividades sociales del club y personajes de la cultura barrial. Esa temática del mural se consolida en el lugar donde se realizó, tiene un sentido unificador, en el cuál la memoria e identidad se hacen presentes. El diseño se adapto al tamaño de pared donde se desplegó, se decidió dejar de lado la perspectiva para que se pueda apreciar el mural de frente en cualquier sector del mismo, utilizando el simbolismo de una bandera de All Boys que transita todo la obra, sintetizando al barrio con el club, y la vida social de ambos”.

Claudio Serrentino

Foto: Prensa Club All Boys