Ex Ciudad Deportiva: de los delirios de Armando, al Dubai porteño de IRSA

Una zona del río, que fue el sueño de uno de los clubes más populares de la Argentina, está a punto de convertirse en un lugar «top» al que tendrán acceso muy poquitos. 

Alberto J. Armando, presidente de Boca en los ’60 y ’70, había soñado una ciudad deportiva con estadio para 140.000 personas, al borde del Río de la Plata.

Ere frecuente verlo a Armando en los medios, asegurando fervientemente que «el 25 de Mayo de 1975» se inauguraría el nuevo estadio.

Para lograrlo, Boca había lanzado la «Cruzada de Oro», gracias a la cual había recaudado 2.500 millones de pesos, una fortuna para aquella época.

Armando soñaba despierto, aseguraba que «la bandera de Boca flameará en la Luna» (era el tiempo de los viajes espaciales) y seguía vendiendo rifas prometiendo el gran estadio.

La piedra fundamental del estadio se colocó el 25 de Mayo de 1972, con la presencia del dictador de entonces, Alejandro Lanusse.

De aquel estadio gigante, apenas se pudieron construir 30 metros de una tribuna.

Lo cierto es que Boca nunca logró concretar el sueño del estadio. Pero la Ciudad Deportiva fue una realidad, recibió premios por su diseño arquitectónico, era considerado uno de los complejos deportivos más modernos del mundo.

Durante años se convirtió en un atractivo lugar para pasear, bailar, tomar algo, ver espectáculos, divertirse en el Parque Genovés

Cuando la dictadura de Videla comenzó a construir autopistas, las toneladas de los escombros generados por las demoliciones de las casas fueron a parar al río, a esa misma zona que había sido cedida a Boca (hoy es la Reserva Ecológica). 

Boca cayó en una debacle económica, de la que no pudo salir ni con la llegada de Diego Maradona. En los ’80, un sector de la Ciudad Deportiva de Boca se alquiló, y se convirtió en un centro de exposición permanente de la URSS.

En 1989, el Estado le autorizó a Boca la venta de los terrenos, la que se concretó en U$S 50 millones (fueron comprados por la empresa Santa María del Plata). Con parte de ese dinero, el club construyó el complejo Casa Amarilla.

En 1997, las tierras son adquiridas por IRSA, que desde entonces proyecta e impulsa la creación de un «Dubai porteño» en las tierras que alguna vez fueron la Ciudad Deportiva de Boca.

La idea de la empresa es construir torres de 145 metros de altura, con canales y lagos, y su costo rondará los U$S 6.000 el metro cuadrado. También incluirá un parque público.

IRSA no está sola en este emprendimiento: su aliado es el Gobierno de la Ciudad, que desde hace años está desprendiéndose de terrenos públicos, que previamente son declarados «innecesarios» para el Estado. Como si Buenos Aires fuera una ciudad ideal, en la cual cada porteño tiene su vivienda y puede disfrutar de espacios verdes…

No hay dudas de que la administración porteña tiene como meta traspasar la costa del río a los privados, tanto en Costa Salguero como en la Costanera Sur.

En la Legislatura, el 19 de Agosto pasado, mientras los porteños son acosados por los precandidatos, los diputados se apuraron para levantar la mano y votar afirmativamente para aprobar «un convenio» entre IRSA y la administración Larreta.

La aprobación en primera lectura fue por 37 votos positivos (bloque oficialista más aliados UCR y PS) con 20 votos negativos (FdT y la izquierda).

El apuro quedó manifestado en la sesión por la legisladora Claudia Neri, presidenta de la Comisión de Protección y Uso del Espacio Público, quien hizo una observación, ya que el proyecto no pasó por dicha comisión.

Según el Observatorio del Derecho a la Ciudad, «esta votación se realiza violando la Constitución de la Ciudad, el Plan Urbano Ambiental y el Acuerdo de Escazú por no haber convocado a audiencia pública previa a este tratamiento legislativo y no haber realizado la evaluación de impacto ambiental correspondiente. A la violación de la democracia ambiental y participativa, se suma la gravedad institucional de votar un proyecto de ley con la mayoría absoluta (la mitad + 1) cuando corresponde que se vote con la mayoría agravada de los ⅔ (40 votos)».

Claudio Serrentino

Fotos: bocajuniors2016, Télam

 

 

 

 

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