JULIETA IGLESIAS. De Chopin a Serú, pasando por Piazzolla

Serú Girán fue uno de los grupos musicales que acompañó mi adolescencia y juventud. Sigo escuchándolos, gracias al «random» del reproductor de mi pc. Por casualidad, You Tube me llevó a escuchar a Julieta Iglesias, una pianista brillante, con gran futuro, que se luce con los clásicos; pero también frecuenta las canciones de Ástor Piazzolla. Su forma de tocar es respetuosa de la obra que interpreta, a las que adhiere su propio «toque». Y aunque no soy muy amigo de los covers, Julieta me sorprendió gratamente con su disco «Londres suena a Serú». Así que la busqué para charlar con ella. Y ella, muy amable, me devolvió los mensajes y me permitió preguntarle sobre música, Chopin, su carrera y Serú Girán, por supuesto. 

¿Qué fue lo que le llamó la atención a la pequeña Julieta, para dedicarse a la música y al piano?

Cuando yo era muy chiquitita, en la casa de mis abuelos había un piano, y yo me sentaba a tocar de oído, sin saber, me parecía que era algo normal. Y tocaba canciones que escuchaba en la tele, o de películas, y para mí era como «si todos pueden, leer, escribir tocar el piano también». Me sentaba y pasaba horas y horas, y después, ya un poquito más grande, a los 10, empecé a tomar clases. Pero digamos que en el colegio, después, empecé a estudiar música en las clases de música, y yo ya sabía tocar el piano.

Impresionante, lo sacabas de oído sin tener ningún tipo de conocimiento.

Exactamente. Sí, me parecía natural. En principio pensaba que era un hobby, pero después con el paso del tiempo y cuando fui creciendo, me di cuenta de que era más ,y que me podía dedicar a eso, así que desde ese momento nunca me despegué del piano.

¿Aquella nena tenía referentes pianistas?

No, yo no conocía nada. Escuchaba música de los Beatles, Queen, cuando era muy chiquitita, porque eran los vinilos que tenían mis papás, no sabía nada de música clásica. Sólo cuando empecé a tomar clases, empecé a tocar obras de compositores clásicos, pero ni siquiera había ido al teatro Colón, recién cuando era adolescente y estudiaba en el Conservatorio empecé a meterme un poco en ese mundo, y a conocer a Marta Argerich y muchos más pianistas argentinos y del mundo.

Martha Argerich me dijiste, ¿qué otros pianistas te llaman la atención?

Nelson Goerner, Sergio Tiempo y después de Europa Arkadi Volodos, que es uno de mis pianistas favoritos. Bueno, Nelson Freire de Brasil… la verdad es que tengo bastante referentes, Gabriela Montero que es venezolana. Por suerte tenemos un montón de pianistas para disfrutar

¿Y por qué, si escuchabas Queen y los Beatles, después fuiste por el camino de la música clásica?

Cuando yo era chiquita y te dedicabas a estudiar un instrumento como el piano… en la guitarra por ahí hubiera sido distinto, pero cuando ibas a las clases con profesor o profesora, o a un conservatorio, que es donde se estudiaba, una escuelita de música generalmente, se empezaba por el repertorio clásico, a menos que fueras a una escuela popular, pero en ese momento, por lo menos donde yo vivía (Florida, Vicente López) no había conservatorios. Ibas a clases particulares y había como un método de estudio y era ese, entonces ni me lo pregunté, era aprender piano, y era hacer lo que decía la profesora y seguir el programa, el repertorio y todo. Ahora, de grande, siendo también profesora o teniendo un par de alumnos, me fui abriendo un poco más y ofreciendo distintas cosas según cada persona, según sus gustos, sus intereses, el momento de su vida. Pero creo que antes era todo más metódico, igual agradezco que haya sido por ese lado.

De los autores clásicos ¿cuáles son los que más te gusta interpretar?

Sobre todos los del romanticismo y el impresionismo. Del romanticismo, Chopin es mi compositor preferido, Lizt y también me encantan Ravel, Debussi, Rachmaninoff, esos son los dos estilos que no sólo me gusta interpretar sino que creo que son los que mejor me salen interpretar

Hablás de los románticos, Charly García es un gran admirador también de Chopin, ¿de ahí viene el tema de Serú?

Lo de Serú salió de casualidad. Conocí la música de Charly desde que era chica, porque me acuerdo que mi tía escuchaba mucho en la época de «Yendo de la cama al living». Con Serú conecté más en la adolescencia, no sé por qué me puse a escuchar un poco Serú Girán aunque ya no era lo que estaba vigente en los recitales. Después, con la pandemia, volvió esta conexión con Serú, más que nada con la parte de Charly en Serú, con todo lo que hizo él con respecto al piano como intérprete y como compositor.  Me encontré en un momento con mucho tiempo libre, con poco trabajo y mucho tiempo para estar estudiando piano. Y me puse a jugar un poco, y conecté con Charly, primero con una canción, después empecé a jugar con otra, como a versionarlas en un estilo clásico, que es el estilo que más me representa, la música académica, y de repente me di cuenta que tenía como tres canciones versionadas y pensé en la posibilidad de seguir adelante y sacar un disco y bueno, aquí estamos ahora llevándolo por el mundo.

Está muy lindo «Londres suena a Serú», y yo, además de clásico, lo siento jazzero.

De pura casualidad, sólo de escuchar, porque nunca toqué jazz, es un estilo que admiro y me parece dificilísimo, creo que necesitaría otra vida para poder dedicarme a eso pero me encanta, mis conexiones con el jazz empezaron más que nada con Piazzola, haciendo un poco de tango jazz. Y después, de tanto escuchar, empezás a familiarizarte con ciertas progresiones, con ciertos sonidos, y decís: hago esto que suena re jazzero, no sé cómo es la fórmula para llegar pero suena, y sé qué acordes estoy haciendo y no sabía que era ese tipo de progresión. Entonces me pasó un poco de eso, y lo metí también.

¿Cuáles son tus proyectos de aquí en más?

Seguir presentando este disco, «Londres suena a Serú»; lo estuve presentando en Estados Unidos en marzo, ahora lo presentó acá en Argentina -en Mendoza y en Buenos Aires-, después vuelvo a Londres,  París y hay más oportunidad de seguir haciéndolo por Europa. Ya estaba trabajando en el volumen 2, así que hay una posibilidad de seguir por ahí, todavía hay mucho por hacer con este volumen uno. Por otro lado, como también mi otra pasión es la música de Astor Piazzolla, y es lo que también estuve presentando en esta gira, tengo otro disco en el cual trabajar y seguir promocionando sobre todo quizás por Europa y por Estados Unidos, así que va a haber mucho Serú Girán, mucho Piazzola en mi vida, y seguramente mucha música clásica también.

Estás llevando a Serú Girán a lugares por donde nunca anduvo, ¿cuál es la reacción de los que conocen a Serú Girán en esos países, en esas ciudades?

Mucha emoción. En Estados Unidos me pasó que toqué en varias ciudades con público argentino, la gente estaba emocionadísima hasta las lágrimas. De hecho, me pasaba que en algunos temas se ponían a cantar en voz bajita porque no se animaban, porque era todo muy formal quizás.

¿No da para hacer pogo, no?

No da, depende del lugar; me acuerdo que estaba en la embajada argentina en Washington y de repente cuando estaba tocando «Seminare» se escuchaba ahí una vocecita y después se callaban, y a la salida me decían: nos moríamos de ganas de estar contando pero no sabíamos si se podía. Y es muy lindo, porque primero que genera una cierta nostalgia. Bueno, toda la época a la que Serú Girán se desarrolló es una época bastante emotiva por ciertas circunstancias para todos los argentinos, y mucha gente que está en el exterior y que me fue a ver, quizás es de esa época. Yo soy más chica, no viví todo eso, me conecto desde otro lugar, o por lo que me han ido contando cuando fui creciendo, que no es lo mismo que vivirlo. Entonces se combinan una cierta cantidad de cosas, más el hecho de que estén viviendo afuera, y que los reconecte… es mucha emoción. Y también con la gente que no conoce a Serú Girán, con gente estadounidense o ingleses, cuando lo presenté en Londres. Y si bien no tienen ni idea, quedaron fascinados con las obras y se me acercaban a decirme que les hacía sonar a ciertos artistas, o que les parecía música neoclásica, que sería música clásica escrita en esta época. Me venían a decir: me encantó «Cinema Verité», es muy emocionante. Yo no sé quizás si después fueron a su casa y se pusieron a investigar un poco, pero para mí es un orgullo poder llevar la música de estos genios por el mundo.

¿Pensaste en hacer versiones cantadas?

Tengo una versión cantada con una cantante que es mi mejor amiga, y que la grabamos en la pandemia a la distancia, ella desde Argentina y yo desde Inglaterra, hicimos una versión muy linda de «Cinema Verité», y siempre hay proyectos. Siento que tendría que ser algo muy innovador si lo quiero hacer cantado porque bueno, ya tenemos las versiones originales que tienen su impronta, y a mí lo que me gustaba de hacerlo en piano es que le da un color totalmente distinto, y me inclinaría más en hacer algo instrumental, hacerlo en formación de trio de jazz, versionar el disco con un bajo y batería o contrabajo y batería, algo más yendo por ese lado que es un plan que está ahí. En Londres tengo los músicos argentinos, estamos viendo, me gustaría quedarme más por ese lado, hacerlo completamente instrumental para disfrutar puramente de la música, si bien las letras son hermosas. A la vez, como vivo en Londres, creo que tengo que explotar más la parte musical, porque quizás las letras no llegan a todos.

¿Qué consejo les darías a chicos y jóvenes que quieren estudiar piano?

Mucha perseverancia, mucha buena energía de estar constantemente retroalimentándose y pensando en positivo, por más cursi que suene. Es una carrera que tiene muchos altibajos, entonces hay que estar constantemente tratando de enfocarse en las cosas lindas, porque a veces te dicen muchas cosas lindas;  pero una cosita fea que me dijeron, que no me gustó… uno la ve gigante. No, hay que focalizarse en lo lindo, siempre enfocarse en lo que les guste hacer. Si te gusta tocar este estilo, andá por este estilo, si te gusta tocarlo de esta manera, hacelo de esa manera, y el que quiera escucharte va a escucharte, pero siempre focalizando en lo que quieras hacer. Por lo menos, desde mi experiencia, lo viví y lo vivo de ese modo. Y perseverancia, perseverancia, como en todos los trabajos, porque es una actividad muy gratificante.

Julieta Iglesias presentará su disco «Londres suena a Serú», el Viernes 29 de Abril a las 20, en Bebop Club.

Entrevista: Claudio Serrentino

Foto: Facebook Julieta Iglesias

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