La Bocina nació en una escuela de periodismo (ICES, Instituto Católico de Estudios Sociales) en 1984. Claudio Serrentino le propuso hacer una revista estudiantil a sus compañeras de estudio María del Carmen Prantera y Margarita Ojeda.

La Bocina empezó en una escuela de periodismo.

La Bocina empezó en una escuela de periodismo.

La idea era que los alumnos tuvieran un canal de expresión cercano, donde pudieran hacer sus “primeros palotes” en la práctica periodística.

Eran tiempos revoltosos en la casa de estudios, y pronto se sumaron miembros del centro de estudiantes al emprendimiento (el staff llegó a sumar veinticinco integrantes).

Aquella Bocina era considerada “subterránea” (porque se vendía en kioscos de los subtes) o “alternativa”. Pese a su tirada pequeña, ofrecía material interesante a sus lectores: reportajes a Alejandro Dolina, Lito Vitale, Teresa Parodi, fueron los puntos “top” de esa época.

Finalizada la etapa escolar, en 1986, quedaron seis (María del Carmen Prantera, Saúl Gherscovici, Claudio Pisano, Fabián Mazzoni, Alejandra Pattini y Claudio Serrentino) para encarar la etapa de La Bocina a nivel barrial.

A instancias de Serrentino, se decidió que el lugar más indicado era el barrio de Floresta.

El Nº 1 de la edición roja, Julio 2004.

El Nº 1 de la edición roja, Julio 2004.

Para el número 3, el staff quedó semivacío: pero Gherscovici y Serrentino decidieron seguir adelante. A mediados de 1988, Saúl fue a probar suerte a su ciudad natal, Comodoro Rivadavia. La Bocina quedó a cargo de Serrentino, quien desde entonces encara un “multiemprendimiento unipersonal” que abarca las versiones gráficas, radiales y cibernéticas de La Bocina.

La temática bocinera siempre fue cubrir la realidad barrial, desde lo vanal hasta lo profundo: un bache, la obra del vecino escultor Antonio Pujía, el triple asesinato de los “Pibes de Floresta”, una feria artesanal en la avenida Segurola, o la cobertura de un recital de Litto Nebbia en Villa Real, contaron con la cobertura y la mirada personal de este medio. A veces, con humor e irreverencia. Otras, con dolor y bronca.

Muchos amigos  y vecinos colaboraron durante estos años: Juan Carlos Pumares, Martha Alfuso, Julio César Diaco, Pablo Serrano, Enrique Ricagno, Susana Casanovas, Víctor Serra, Jorge Luis Bonelli, Federico Tarántola, y en la actualidad, Sergio Agunin, son algunos de los que engalanaron y engalanan el medio con su talento, notas y comentarios.

En Julio de 2004 nació la edición roja, con circulación por los barrios de Monte Castro, Villa Real y Versailles.

Desde Marzo de 2014, debido a los aumentos de costos generados por la devaluación, se edita una sola edición gráfica de La Bocina.