DIEGO MARADONA. ¡Gracias por tu Arte, Maestro!

Se fue Diego, y es ahora cuando los recuerdos de sus hazañas, improperios y destrezas empiezan a tomar forma de leyenda. A Diego lo crucé sin saber y sin querer, cuando todavía era Pelusa. En el fondo del complejo “Malvinas Argentinas”, de Argentinos Jrs. Se armó un picadito, mejor dicho: se intentó armar un picadito. Un petiso agarró la pelota y lo veíamos pasar. Era él, el 10. Después del quinto gol en tres minutos, nos retiramos humillados. La segunda vez que lo vi fue en un estadio: ya era el capitán de Argentinos Jrs., enfrentaba al Boca devaluado de 1980. Fui con un compañero de trabajo, hincha de Independiente.

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