GILDA. La santa de la bailanta

A 25 años de su muerte, la historia triste de una chica de barrio que quería cantar: Myriam Alejandra Bianchi, más conocida como Gilda. La foto de Gilda que ilustra esta nota, contrasta notoriamente con lo que uno -que no es de ese “palo”– se imagina del ambiente de la cumbia: es una imagen fresca, tranquila, más cercana a las hipponas del rock que a Gladys, la Bomba Tucumana. Y así lo cuenta Natalia Oreiro en la película “Yo soy Gilda”: “me gusta Sui Generis, Charly García”, le dice Myriam Alejandra Bianchi -su verdadero nombre- al productor musical “Toti” Giménez, cuando éste le pregunta qué música escucha. La familia de Myriam alquilaba.

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35 AÑOS DE LA BOCINA. La etapa alternativa

Cómo hizo un joven de 23 años para olvidar sus sueños de triunfar en TV y crear su propio medio, lejos de las luces del centro. Cuando era chico, jugaba a la radio. Y a la tele. Con el viejo combinado pasaba discos y leía las publicidades recortadas del diario, delante de un rulero que simulaba ser un micrófono. Y con un amigo recreábamos la escenografía de “Feliz Domingo” y en su casa, imitábamos el programa (me gustaba hacer de Marconi). Mientras papá y mamá me instaban a que decida la carrera a seguir, lo miraba a Olmedo en la tele y me encantaba descubrir ese mundo que hasta entonces estaba oculto, y

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