La basura que se tira en la calle, aumenta el riesgo de inundaciones

La basura que los porteños tiran en la calle (casi 4.500 kilos por día) tapa los sumideros, contamina arroyos subterráneos y aumenta el riesgo de sufrir inundaciones.

La basura que se tira en las calles contamina los arroyos que corren debajo de la Ciudad.

La basura que se tira en las calles contamina a los arroyos que corren debajo de la Ciudad.

Cada mes, la Dirección General del Sistema Pluvial del gobierno porteño recolecta unos 133.460 kilos de basura en las desembocaduras de los arroyos de la ciudad. Botellitas de gaseosa, papeles de golosinas y cigarrillos, bolsas plásticas y tantos otros residuos que tiramos en la calle van a parar a los arroyos subterráneos sin que lo sepamos. La situación empeora cuando llueve porque el agua se adelanta a los barrenderos, que no llegan a juntar las hojas y la basura, y los residuos escurren a través de los sumideros.

Es así como estos desechos tapan los sumideros y obstruyen los conductos de la red pluvial. En la ciudad de Buenos Aires hay aproximadamente unos 30.000 sumideros que forman parte de la red encargada del escurrimiento del agua de lluvia. Su obstrucción aumenta el riesgo de sufrir inundaciones en la ciudad y una mayor cantidad de basura en las calles se traduce en un mayor riesgo de anegamientos. Por eso se insiste tanto en que los vecinos no saquen la basura los días de lluvia.

Los residuos que más afectan a la red pluvial son las botellitas de plástico de 600 cm3, porque bloquean los sumideros y también los nexos y conductos pluviales. “Cada mes, en la desembocadura del arroyo White, juntamos una cantidad de residuos equivalente a 300 bolsas de consorcio llenas de basura. De toda esa cantidad, unos 200 kilos son de botellitas de PET”, explicó Carla Vidiri, de la Dirección General del Sistema Pluvial del Ministerio de Ambiente y Espacio Público.

en la desembocadura del arroyo Vega, la cantidad de botellitas recolectadas por mes equivale a 8 volquetes durante el invierno y 25 volquetes durante el verano

Lejos de tratarse de un hecho aislado, esta situación se repite en otras cuencas de la ciudad: en la desembocadura del arroyo Vega, la cantidad de botellitas recolectadas por mes equivale a 8 volquetes durante el invierno y 25 volquetes durante el verano. La cuenca del Maldonado es la que más basura recibe; cada mes, se recolectan 54.760 kilos de basura. Le sigue la cuenca del Medrano, donde se juntan casi 14.000 kilos. El resto de las cuencas que atraviesan la ciudad revelan distintos valores:

  • Cuenca del Vega: 12.000 kilos de basura por mes.
  • Cuenca del Cildañez y colector Larrazabal-Escalada: 13.000 kilos de basura por mes.
  • Cuenca del Ugarteche: 9.400 kilos de basura por mes.
  • Cuencas del White y Raggio: 2.000 kilos de basura por mes.
  • Cuenca del Radio Antiguo: 12.500 kilos de basura por mes.
  • Cuenca del Boca Barracas: 11.000 kilos de basura por mes.
  • Cuenca del Erezcano: 2.500 kilos de basura por mes.
  • Cuenca del Elía Ochoa: 2.500 kilos de basura por mes.

Junto con las botellitas, las bolsas plásticas dificultan el escurrimiento del caudal pluvial a través de la red. “La cantidad de residuos plásticos que encontramos en las desembocaduras de los arroyos de la ciudad es tan grande que tuvimos que organizar una recolección especial para que los retiren y los puedan reciclar”, agrega Vidiri.

Muchas veces, sin ser conscientes de ello, algunos vecinos obstruyen el funcionamiento de la red y, cuando una tormenta llega, otros sufren las consecuencias. Las principales causas de la obstrucción de la red pluvial son:

  • La basura que los vecinos tiran en la calle.
  • Las hojas secas de los árboles que no llegan a ser recolectadas.
  • Los vuelcos de hormigón de las obras en construcción.
  • La grasa y los aceites que los restaurantes y los puestos de comida vierten en la vía pública.
  • Los autos que estacionan sobre los sumideros e impiden que el camión desobstructor trabaje correctamente.
  • Los encargados de los edificios que baldean la vereda sin antes haber juntado la basura que había en ella.

Así, los porteños que tiran sus residuos en la calle, además de ensuciar la vía pública, también contaminan el Río de la Plata y el Riachuelo, que son el destino final del agua de lluvia que es recolectada por la red pluvial durante las tormentas.

Los porteros de los edificios que baldean las veredas sin antes haber juntado la basura también generan complicaciones, ya que los residuos son arrastrados hasta las cunetas de las calles y después son absorbidos por los sumideros. La situación empeora cuando el personal de la Dirección General de Pluviales no puede realizar la desobstrucción de los sumideros debido a que varios vecinos estacionan sus autos delante de ellos.

Pero el mayor inconveniente se puede ver durante las tormentas y las alertas meteorológicas, cuando es indispensable que la red pluvial se encuentre en su óptimo funcionamiento. Si los sumideros y los conductos de la red están obstruidos con basura, el agua de las lluvias no puede escurrir y se acumula en las calles de la ciudad.

¿Qué es y cómo funciona la red pluvial?

 

La red pluvial es el nombre que recibe el conjunto de elementos que permite recoger el agua de lluvia de la superficie para después llevarla hasta zonas de descarga donde no puede afectar a los vecinos. El cuidado y mantenimiento de este sistema colector depende de la Dirección General de Pluviales del Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires.

El funcionamiento de la red pluvial se basa en la captación y la conducción del agua a través de cuatro elementos centrales:

  • Las cunetas de las calles
  • Los sumideros
  • Los nexos
  • Los conductos subterráneos

Cuando llueve, el agua que cae sobre la ciudad (o caudal pluvial) comienza un recorrido a través de las cunetas de las calles, que funcionan como canales a cielo abierto, hasta que es absorbida por los sumideros. Estos son las típicas aberturas horizontales que se encuentran en los cordones de las veredas y que permiten que el agua se retire de la superficie de la ciudad.

Los sumideros están conectados a un nexo que dirige al agua hasta los grandes conductos que se encuentran bajo tierra, a través de los cuales también circulan los caudales de algunos de los arroyos más importantes de la ciudad, que fueron entubados para evitar que sus aguas rebalsen sobre las calles de la ciudad como consecuencia de las lluvias intensas. A través de los conductos, los arroyos son llevados hasta las desembocaduras originales de sus cuencas y a su caudal se le suma aquel que proviene del agua de las lluvias y que es captada por los sumideros.

Fuente y fotos: GCABA