La pandemia cambió la vida de todos, también del Club Social y Deportivo Mitre, que cumplió su primer siglo de vida pero no lo pudo celebrar. Una historia de vecinos que, con trabajo y constancia, lograron convertir un potrero, en una de las instituciones sociales y deportivas más importantes de Floresta norte.

En las primeras décadas del siglo XX, se fue poblando el oeste porteño. Las grandes quintas fueron loteándose, y poco a poco la urbanización empezó a convertir en barrios, a lo que eran grandes extensiones de terreno salvaje, a veces dedicados a la agricultura y ganadería.

En aquellos tiempos, el fútbol hacía furor entre chicos y grandes. Los muchachos se agrupaban y fundaban clubes, para competir con los de otras zonas.

Así, había muchísimos clubes en Floresta, los más conocidos que nacieron por aquellos tiempos son All Boys y Velez Sarsfield.

El 20 de Abril de 1920 se fundó el Club Social y Deportivo Mitre. Según Estelita, una de sus socias más activas, «mi papá tenía 11 hermanos, vivíamos a la vuelta de donde hoy está el club. Empezó siendo un potrero, tal es así que iban a jugar a Banderín, sólo había cancha de bochas. Se fue construyendo con lo que aportaban los vecinos: algunos donaban los materiales, los albañiles venían los días franco y levantaban los cimientos. A lo largo de los años se fue modificando, ahora hay cancha de fútbol, de bochas, gimnasio, buffet y un salón de eventos».

«La estamos pasando duro, porque va a ser muy difícil, vamos a estar mucho tiempo con las puertas cerradas. Los clubes de barrio no sabemos cómo nos vamos a sostener, y somos conscientes de la labor social que cumplimos: sacamos a los chicos de la calle, y también a los adultos, que vienen al gimnasio. Nos dieron un subsidio con el que pudimos pagar luz, gas y aysa, pero ya veníamos mal del año pasado. Estamos esperando más ayuda, porque estamos con las puertas cerradas pero las boletas siguen viniendo«, cuenta Estelita sobre la grave situación que están padeciendo los clubes de barrio.

«En los últimos años construímos baños y vestuarios grandes, de 100 metros cuadrados, después hicimos el gimnasio. También hicimos un circuito funcional de siete estaciones que incluye boxeo. Y eso fue fabuloso, porque empezó a venir la gente que no venía, un público nuevo, volvió la familia al club«, detalla sobre el trabajo de esta comisión directiva del Mitre. 

Muchas orquestas de tango hicieron «sacarle viruta al piso» a socios y vecinos. En los años ’60 pasaron por el Club Mitre grandes estrellas de la canción, como Sandro y Leonardo Favio. Hace unos años, China Zorrilla vino a hacer teatro leído.

Estaban en plena preparación de la celebración, pero todo se suspendió con la pandemia y la cuarentena. «Lo vamos a festejar, aunque sea cuando cumplamos 101». Estelita nunca se desanima.

Las disciplinas que se realizan en el club son: Fútsal, Patín, Taekwondo, Zumba, Boxeo, Yoga, Gimnasia, Folclore, Danza y también, Centro de Jubilados. «Nos falta la parte cultural, y estamos trabajando en eso, para que el pibe que quiera, pueda venir a aprender guitarra, teclados o danzas folklóricas», agrega la socia más movediza del Mitre.

El presidente de River Plate, Rodolfo D’onofrio, organizó un curso para enseñar cómo se maneja una institución deportiva, y seleccionó a un puñado de entidades barriales, entre ellas, el Club Mitre. «Fue un curso de elite, con profesores de la UBA, aprendimos mucho». 

El Club Mitre tiene 100 años, pero se lo ve joven, pujante, con proyectos. ¡Feliz cumpleaños!

Claudio Serrentino

con la colaboración de Silvina Castiglione

Foto: La Bocina