LUIS ALBERTO SPINETTA. Toda la vida tiene música

Cuando lo escuché por primera vez, tenía 15 años. Ese hecho moldeó mi personalidad, marcó prioridades, definiciones. Es que en esas letras y melodías había amor, solidaridad, poesía, inquietudes, miedos, locura, cariño, deseo, profundidad: ganas de cambiar el mundo para mejor. A través de sus canciones, el Flaco sembraba un enorme respeto por la vida. Y lo hacía con su estilo original: música y letras que además, abrían un gran ventanal a la imaginación. Obvio que no le fue fácil, ni a él ni a los pioneros del rock nacional, hoy reconocido y convertido en mega negocio de multitudes. Cuando Luis y sus compañeros de Almendra se iniciaban, los conciertos

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