En un acto que incluyó música, muestras, reconocimientos y mucha emoción, la escuela «Clelia Amelia C. Sessa” celebró sus primeros 50 años de vida.

Ese 8 de Agosto, toda la escuela se había vestido de gala. Guirnaldas, programas, maestras y alumnos con pilchas de domingo, al igual que la comunidad educativa que pudo concurrir a la celebración.

Un sector estaba dedicado a los regalos, muy bonitos, que habían mandado escuelas colegas y amigos de la escuela.

Una fila de invitados esperaba por dejar su firma y testimonio en el libro de visitas.

El ambiente de fiesta había copado el gran patio cubierto de la escuela «Clelia Amelia C. Sessa», de Morón 4460, barrio de Velez Sarsfield. Las sillas se esparcían alrededor del espacio donde transcurriría el acto.

Pronto, el público se ubicó, las maestras y alumnos ya estaban listos. Todo estaba en orden para iniciar un acto escolar, que no iba a ser uno más.

Se estaba por celebrar el cincuentenario de una escuela, que sobre todo, simboliza una lucha por el derecho a la educación pública, que trascendió el tiempo y las generaciones; una lucha que encararon docentes, padres y alumnos contra la burocracia, el prejuicio, la ignorancia.

La lucha la inició la maestra que le aportó el nombre a la escuela: Clelia Amelia C. Sessa fue quien levantó la bandera de la inclusión, aún en un escenario terrible, como el del Buenos Aires del «proceso», durante los años ’70.

Y ahora, los chicos corren, juegan. Son libres en su espacio, mientras esperan por el comienzo del acto. Mirándolos, hasta parece natural. Pero fue difícil.

La Banda de la Policía Federal está lista, las profesoras Susana Bresca y Verónica Nuñez dicen las palabras iniciales.

Entran las banderas de ceremonia: la bandera argentina es portada por Nahuel Figueroa. Sus escoltas son Agustina Anchirayco y Emiliano Genta. La bandera porteña tiene como abanderado a Sergio Arrúa, lo escoltan Nahuel Gasparovich y Candela Valdez.

Se iza la bandera en el mástil del patio. Cantamos el Himno Nacional y el Himno a Sarmiento. Docentes de música nos regalan algunas canciones, con guitarra y violín.

La Directora Claudia Rébori emociona al detallar, con profunda sencillez, las complicaciones que tuvo la escuela para empezar a funcionar. Mudanzas, inconvenientes burocráticos, luchas diversas con las autoridades de la época para que la escuela sea reconocida.

Clelia Sessa y sus compañeras, algunas presentes en el acto, hicieron lo imposible por lograr que estos chicos pudieran acceder a la educación pública.

Desde conseguir el edificio (!!) hasta los más mínimos detalles. Batalla que el cuerpo docente de hoy sigue dando, pero ya con otras prioridades. Hace 50 años, faltaba hasta lo básico.

Las autoridades del Ministerio de Educación también estuvieron presentes, y también emocionaron con sus palabras, y al cruzarse con ex alumnos.

Luego vinieron los alumnos y ex alumnos a mostrar sus talentos. Y… otra vez me emociono. Porque pienso que estos chicos llegaron casi sin poder expresarse, con dificultades para hablar, moverse, caminar. Comunicarse.

Y ahora, ahí están. Se empujan, se cargan, hablan entre ellos, se ríen, se preparan para el siguiente número.

Gracias a la educación, que todo lo transforma.

Un grupo hace un programa de radio desde Radio 6. Conducen el programa «Pasando la tarde juntos», y mechan sus experiencias, con testimonios de docentes. Escucho por la radio que uno de los profesores cuenta la experiencia de la orquesta rítmica de la escuela, que salía a dar recitales. Debió haber sido maravilloso para los chicos.

Luego copó la escena el «Esquema de Educación Física» (profesor Daniel Di Napoli). Los pibes bailan al ritmo de Queen y Michael Jackson, interpretando a rockers, punks y reggeatoneros. Quedé encantado con sus movimientos.

Y después llegó la hora del «Proyecto Coro» (profesora Lorena Mazzitelli), con la participación de alumnos y madres. Cantaron canciones de fogón, «Juntos a la par», de Pappo, y «Seguir viviendo sin tu amor», de Spinetta, estuvieron en el repertorio. Me sorprendí entonando con ellos en voz alta.

Los alumnos de Formación Integral (profesor Matías Gómez Sequeira) mostraron el talento de la Banda Rítmica.

Fue todo fiesta… ¡si hasta los alumnos se turnaban para dirigir a la Banda, con gorra, batuta y todo!

Sobre el final, tocó -por supuesto- el «cumpleaños feliz», y se retiró, en medio de aplausos y agradecimientos.

En otro sector del patio, se descubrió la placa por el 50º Aniversario, al ladito de la secretaría, y a metros de la única foto de Clelia Sessa. Hubo una visita guiada por la muestra de trabajos.

Cuando me estaba yendo, la escuela me volvió a sorprender, al obsequiarme una maceta como souvenir; que ya luce, orgullosa, en el rincón de mis recuerdos entrañables.

Claudio Serrentino

Fotos: La Bocina