Como parte de una medida de fuerza “a la japonesa“, la Facultad de Odontología de la UBA llevó adelante una jornada de 24 horas de atención gratuita, para visibilizar el reclamo por financiamiento universitario.
Durante 24 horas ininterrumpidas, la Facultad de Odontología de la UBA llevó adelante un “paro a la japonesa”, que combinó la amplificación del reclamo presupuestario, con atención gratuita a la comunidad.
La Plaza Houssay se convirtió este miércoles en un punto de atención sanitaria inusual, a modo de reclamo por la no aplicación de la Ley de Financiamiento Universitaria, norma que el gobierno de Milei insiste en incumplir.
La jornada comenzó por la mañana, se extendió durante todo el día y así será hasta la medianoche, con equipos de docentes y estudiantes avanzados trabajando de forma continua.
el decano de la facultad, Pablo Rodríguez, remarcó el sentido de la iniciativa. “Haciendo prácticas para vos, para solucionar tu problema de forma gratuita. Trabajando 24 horas para vos, para la comunidad y por la universidad pública”, expresó en un mensaje difundido en redes sociales.
La modalidad elegida buscó reforzar la idea de la universidad como un servicio activo y abierto. Mientras se desarrollaba la protesta, se realizaron múltiples prestaciones odontológicas, en un esquema que apuntó a sostener la actividad sin interrupciones.
El operativo se extendió también al espacio público de la Plaza Houssay, donde se instalaron tráilers sanitarios para ampliar la capacidad de atención. Allí se realizaron prácticas de distinta complejidad, incluyendo tratamientos de urgencia y procedimientos de prevención.
Para organizar la demanda, se dispuso un sistema de turnos previos a través de WhatsApp, lo que permitió ordenar la gran concurrencia de pacientes y evitar demoras excesivas en la atención.
Según explicaron desde la facultad, la iniciativa se enmarca en una serie de acciones de visibilización del conflicto universitario, en un contexto donde distintas casas de estudio vienen reclamando mayor presupuesto para sostener su funcionamiento.
La medida tuvo además un alcance federal. En simultáneo, las 63 universidades nacionales desarrollaron una jornada de 24 horas con clases públicas y actividades académicas abiertas como parte de un mismo reclamo.
