Adalberto Luis Brandoni fue una figura fundamental del teatro, el cine y la televisión argentina de las últimas décadas.
Fue, además, un porteño de ley: nació en Dock Sud, conocedor del tango, fanático de don Osvaldo Pugliese. Su popularidad creció aún más con la frase “tres empanadas“, que se hizo meme y sirve para reírse de cualquier cosa que incluya el número tres.
Pero Brandoni fue mucho más que eso, fue una figura fundamental del drama y la comedia, ya sea en TV -donde debutó en 1963, de la mano de Luisa Vehil– en el teatro, o en el cine con su primer papel en “Escala musical“.

Después llegaron personajes emblemáticos, que marcaron a fuego al cine argentino, como el gallego Soto de “La Patagonia Rebelde“, o el hijo de Héctor Alterio en “La tregua“, primera película del cine argentino que fue nominada al Oscar.
A sus treinta y pico, Luis Brandoni era un referente, ya fuera como actor, o como secretario general de la Asociación Argentina de Actores. La Triple A lo amenazó de muerte y debió exiliarse. A su vuelta, siguió haciendo historia en el cine con “Esperando la carroza”, “Darse cuenta”, “Made in Lanús”; en la tele con “Buscavidas”, “Mi cuñado” y brillantes apariciones en el programa de Tato Bores,
Durante 38 años, su pareja fue Marta Bianchi, gran actriz, bella mujer, con quien coprotagonizó varias obras en teatro, algunas películas y episodios tenebrosos, como su secuestro por parte del represor Aníbal Gordon, ,que pudo abortarse gracias a la rápida intervención de sus amigos actores Gila y Emilio Alfaro. En sus últimos años, estuvo “de novio” con Saula Benavente, productora y guionista.
Quizás, el perfil más errático de Brandoni haya sido el político: fue candidato varias veces, llegó a ser diputado nacional, pero no pudo escapar a la confusión ideológica de su partido, la Unión Cívica Radical, aunque siempre se mostró cercano a Raúl Alfonsín.
El productor Carlos Rottemberg lo despidió como “el último de una generación inolvidable“.
¡Gracias por tu Arte, querido Beto!
Claudio Serrentino
