Más de un millón y medio de personas, en todo el país, le reclamaron al gobierno de Milei que cumpla con la ley de financiamiento universitario.
Los medios audiovisuales reflejaron la contundencia del reclamo: miles y miles de personas desfilaron ante las cámaras en Buenos Aires, Rosario, Córdoba, Mar del Plata, Mendoza y otras ciudades del país.
La movilización superó en mucho a los directamente afectados -estudiantes, personal docente, personal no docente-: padres con sus hijos, abuelas con sus nietas, primeras generaciones de universitarios en la familia, trabajadores, jubilados, personas que no estudiaron pero que defienden el derecho a estudiar… La variedad de las razones para marchar, se pudo testear en los testimonios que registraban los medios, en directo desde la calle.
En Mar del Plata, la caravana fue de más de 15 cuadras con gente marchando. Testimonios similares llegaban de otras grandes ciudades del país. El reclamo fue transversal.
“El Poder Ejecutivo, en un acto de desprecio institucional sin precedentes, ha decidido alzarse contra los otros dos poderes de la República: ignora la Ley de Financiamiento Universitario N° 27.795 sancionada y ratificada por amplias mayorías en el Congreso, y desoye los fallos de la Justicia que ordenan su cumplimiento inmediato. Cuando el Gobierno decide qué leyes cumple y qué sentencias acata, lo que se rompe no es solo lo relativo al presupuesto universitario, es el contrato social que nos mantiene libres y en un estado de derecho“, sostuvo el colectivo reclamante, en el acto de la Plaza de Mayo.
Resaltaron que desde diciembre de 2023 “se ha perdido el equivalente a casi 9 meses de transferencias”; asimsimo, manifestaron que la crisis que atraviesan las universidades “no es solo presupuestaria”, porque como ciudadanos “deben denunciar con dolor y firmeza” la “ruptura del acuerdo democrático” de la división de poderes.
Para finalizar, expresaron que la universidad pública y el sistema público de investigación, “son factores fundamentales de la economía del país” y, además, funcionan como recursos estratégicos para que la industria nacional pueda “competir en el mundo” y “generar puestos de trabajo con derechos, y ambientalmente sustentables”: “Todo proyecto de país necesita una universidad de excelencia que aporte desde la soberanía científica, tecnológica y de las artes a su desarrollo“.
Desde la Casa Rosada ofrecieron las mismas frases de siempre: calificó a la cuarta Marcha Federal Universitaria de “opositora”, al mismo tiempo en que desmintió las acusaciones por falta de pago.
