El 7 de mayo de 1995, muere a los setenta y tres años, enferma de cáncer, MARIA LUISA BEMBERG, fue una directora de cine y guionista argentina que se destacó como creadora de películas con temáticas referidas a la emancipación y reivindicación de la mujer.
Su filme “Camila” fue elegido para competir por el “Premio Óscar” como mejor película extranjera, una de las siete películas que accedieron a una candidatura en la historia del cine argentino.
El fallecimiento se produce mientras trabajaba en el guion para su película “El impostor”, basada en un cuento de su pariente por vía materna Silvina Ocampo (hermana de Victoria Ocampo y esposa de Adolfo Bioy Casares). La película fue luego realizada por su colaborador Alejandro Maci y estrenada en 1997.
Las mujeres retratadas por María Luisa Bemberg en sus películas son arquetipos rebeldes observados con valentía y sarcasmo; en cada una de sus películas el objeto de rebeldía al cual se enfrentan es diferente: adulterio, iglesia, clase social, machismo, consumismo, incapacidad, etcétera; denunciando un pretendido “mundo femenino” que en definitiva no les pertenece.
A propósito del estreno de su primer largometraje, Bemberg escribió: “Sabía que si mi película salía mal no iban a decir ‘¡qué bestia, la Bemberg!’ sino ‘¿No ven que las mujeres no sirven para hacer cine?’, y ahí caían en la volteada millones de mujeres inocentes“.
El 14 de abril de 1922 nace en Buenos Aires.
Hija de Otto Eduardo Bemberg y Sofía Elena Bengolea, perteneció a la cuarta generación argentina de la poderosa familia Bemberg, propietaria de la “Cervecería Quilmes”, fundada en 1888 por el patriarca Otto Bemberg, de origen alemán.
Fue estrictamente educada dentro de una familia patriarcal que influyó luego en su temática artística, donde plasmó muchas de sus vivencias y su conocimiento de la aristocracia argentina.
De acuerdo con los dictados de la época para las niñas, no recibió una instrucción formal, carencia que compensó con una curiosidad intelectual sin tregua que le permitió adquirir un amplio bagaje intelectual.
Recibió una estricta educación religiosa a través de institutrices.
Su disciplina y gran interés por la lectura hicieron de ella una verdadera autodidacta.
Se casó a los 22 años con el arquitecto Carlos Miguens y tuvo cuatro hijos. Durante esos años, fue sintiendo cada vez con mayor agudeza que ser solo “la señora de..” le dejaba un gran vacío interior.
A pesar de su amor por los hijos no los creía suficientes para su realización personal; como ella misma afirmó, “hay que haber tenido cuatro hijos para saber que no bastan”.
Se divorció diez años más tarde, dejando de ser, como ella puntualizaba, “La señora de Miguens para convertirse en la señora de nadie” (posteriormente título de una de sus películas).
Desde la infancia había mostrado una intensa atracción por lo teatral que la llevó a vincularse, en 1949, al antiguo teatro “Smart”.
Influenciada por la década de los sesenta y el cine de Ingmar Bergman, la “Nouvelle vague francesa e italiana” y la obra de Julio Cortázar (especialmente la novela “Rayuela“), se inició como empresaria de espectáculos teatrales en 1959, fundando junto con Catalina Wolff el “Teatro del Globo” porteño.
En Nueva York tomó clases con Lee Strasberg y, en Argentina, con Beatriz Matar.
Durante los años que lo dirigió fue adquiriendo una experiencia muy valiosa, tanto en la marcación de actores como en los demás componentes de un espectáculo.
El fin de la década de los 60 y los 70 la encuentran, como siempre, inquieta y versátil.
Escribió la pieza teatral “La margarita es una flor“, sobre la que luego basaría “Crónica de una señora” (1970), guion que fue tomado para la película homónima de Raúl de la Torre, filme con Graciela Borges sobre la clase alta argentina premiado en el “Festival de San Sebastián”.
Luego escribió el guion de “Triángulo de cuatro” (1975), de Fernando Ayala.
Más adelante fundó su propia empresa de producción cinematográfica (“GEA Cinematográfica“) con la productora Lita Stantic y a los cincuenta y ocho años, en 1981, dirigió su primer largometraje, “Momentos“.
La película y su directora fueron muy combatidas por la censura imperante durante la última dictadura cívico-militar argentina (1976-1983).
Sus proyectos mostraron un interés central en la problemática femenina (y su situación y enfrentamiento a la sociedad patriarcal argentina), que fue evidente en sus películas “Señora de nadie” (1981), “Miss Mary” (con Julie Christie, 1986) y “De eso no se habla” (1993, con Marcello Mastroianni).
Asimismo obtuvo una notable repercusión internacional con dos películas enfocadas en la vida de dos de las más famosas mujeres de la historia argentina y española: “Camila“, sobre Camila O’Gorman, con Susú Pecoraro e Imanol Arias, que fue nominada al “Premio Óscar” como “Mejor película extranjera” en 1985, y “Yo, la peor de todas” (1990), sobre Sor Juana Inés de la Cruz, con Assumpta Serna y Dominique Sanda.
El último filme de María Luisa fue “De eso no se habla” (1994).
Si bien conserva el sello Bemberg, hay un notorio cambio de registro en esta narración sobre los amores de un extranjero con una enana. Deja aquí la narración literal y opta por la vía de la metáfora, lo onírico, la sátira, dentro de un cuadro costumbrista magistralmente recreado.
Nunca dejó de ser una trabajadora infatigable. Ya enferma, encontró la energía suficiente para dar forma a su último guión, “El impostor“, cuya realización no pudo llegar a ver.
Dos meses antes de su deceso, tuvo un gesto de enorme generosidad: entregar al “Museo Nacional de Bellas Artes” su pinacoteca personal, donación concretada a través de sus hijos.
La colección de veintisiete obras de maestros rioplatenses, elegida con amor y sabiduría a lo largo de los años, muestra la misma sensibilidad, la misma exquisitez, la misma excelencia que siempre reflejó en su producción cinematográfica.
Entre las cuales se encontraban firmas de artistas como Rafael Barradas, Emilio Pettoruti, Alicia Penalba, Xul Solar, Pedro Figari y Joaquín Torres García.
Durante 2022 y con motivo del centenario de su nacimiento se organizó en el “Museo del Cine de Buenos Aires” una retrospectiva completa de su obra y la muestra “Bemberg, las ideas hay que vivirlas”.
Desde el comienzo de su carrera abordó una postura crítica para exponer los mandatos del patriarcado y reivindicar los derechos de la mujer en la sociedad.
Además, marcó el camino para muchas guionistas y realizadoras que, aún hoy, la recuerdan como una de las pioneras del cine argentino hecho por mujeres.
En mayo de 2024, se inauguró en el ex “CCK” un ciclo homenaje en su nombre, en el que se proyectó su filmografía como realizadora y el largometraje “María Luisa Bemberg: El eco de mi voz”, de Alejandro Maci.
Ese mismo día se inauguró tambien, la “Sala María Luisa Bemberg” (ex Sala B).
En junio de ese mismo año se publica, “Una señora de nadie: la vida de María Luisa Bemberg“, un nuevo libro que relata la vida de la cineasta y feminista argentina que hizo historia
Esta biografía, escrita por Mercedes Monti e ilustrada por Josefina Schargorodsky, invita a redescubrir la vida y obra de esta cineasta pionera del feminismo argentino.
“Es una historia muy inspiradora para todas las edades porque María Luisa debió derribar muchos prejuicios y obstáculos externos, pero también internos, para llegar a ser lo que ella quería ser”.
A fines de 2025, se llevó a cabo un importante trabajo de digitalización de la obra en papel de Bemberg, incluyendo afiches de películas, planos, fotos, notas de prensa y documentos personales.
Durante marzo de este 2026, “Centro Cultural Borges” programó el ciclo “TRAYECTO MARÍA LUISA BEMBERG”, una retrospectiva gratuita que recorre su filmografía, destacando su trabajo de dirección y guion.
Continúa además el reconocimiento a la “Sala de Cine María Luisa Bemberg” (inaugurada anteriormente), la cual se utiliza para ciclos de homenaje y proyección de su filmografía en colaboración con el INCAA.
