Cada vez que hay una elección, vuelvo a preguntarme por qué los grandes medios insisten con una fórmula que no les da resultado: las “transmisiones especiales” de un día electoral, no se destacan por conseguir buen rating, y sin embargo, vuelven a florecer todos los años.
Es una flor que nace marchita: porque en 15 horas de transmisión, los momentos “cruciales” son poquísimos. Por ejemplo, cuando los candidatos van a votar. Para peor, éstos no pueden hacer declaraciones “punzantes” por la veda, simplemente deben manifestarse sobre lo lindo o feo del clima, y lo importante de la democracia. Nada que se destaque.
Sin embargo, los medios insisten: arrancan a las 7 de la mañana, hasta las 21, cuando aparecen los primeros datos oficiales. Es una maratón vacía de contenido, en la que los columnistas deben esforzarse para decir algo “picante” sin violar la veda electoral.
La estrategia de Telefé es la que invariablemente se impone: películas, Los Simpsons y El Chavo. Si pasa algo, te manda un “flash” que dura, máximo, 2 minutos. Siempre gana.
Entre esa vorágine de la nada, se ven y escuchan comentarios que resaltan la carencia de datos (pero algo hay que decir…). Por ejemplo, en A24, canal ultraoficialista, a eso de las 20.15, ya estaban reconociendo la derrota. Pero Pablo Rossi le encuentra un perfil optimista al momento: “ojo que el peronismo está dividido”, dijo, como si hubiera descubierto la fórmula de la Coca Cola (aclaración: el peronismo está dividido desde antes del ´45). Ese “análisis” habrá durado un minuto y medio. Multipliquen por la cantidad de horas de transmisión, cuántos comentarios por el estilo se emitieron… El show de la obviedad.
Claro, algunas cosas pasaron: los familiares del presidente hiper custodiados, como si fueran auténticas celebridades o peligrosos delincuentes (elija ud. el perfil que más le guste), con el bonus track de la cara de culo de la hermana Karina, y el nuevo ridículo de Lilia Lemoine ante las cámaras. Notas de “color”, que finalmente simbolizaron lo que pasaba adentro de las urnas.
Claudio Serrentino

