Las declaraciones de la vicejefa de Gobierno, Clara Muzzio, criticando la ESI, fueron refutadas durante la sesión en la que el jefe de Gabinete, Sánchez Zinny, presentó el balance gubernamental del primer semestre. Estadísticas oficiales desmienten a Muzzio.
Muzzio había declarado que la Educación Sexual Integral (ESI) es “una trampa mortal” que “no redujo las enfermedades de transmisión sexual”.
La vicejefa recogió repudios desde varios sectores, desde Emanuel Ferrario (Coalición Cívica), Leandro Santoro (UxP), hasta el periodista Luis Novaresio.
Lo cierto es que las cifras oficiales desmienten rotundamente los dichos de la vicejefa de Jorge Macri.
Según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación: los embarazos en menores de 20 años cayeron 67% entre 2005 y 2024, de 107.109 a 35.292 casos, en el período que coincide con la sanción de la Ley 26.150 (2006) y la implementación del Programa Nacional de Prevención del Embarazo No Intencional en la Adolescencia (ENIA).
En las provincias donde el ENIA tuvo mayor despliegue —Formosa, Chaco, Santiago del Estero, Corrientes— los partos adolescentes bajaron entre 30% y 60% según los últimos relevamientos disponibles.
La socióloga Silvina Ramos, investigadora del CEDES y coordinadora del diseño del Plan ENIA, señala además que entre las adolescentes que participaron de actividades de ESI hubo un 20% más de adhesión a métodos anticonceptivos, el dato que originalmente justificó diseñar el programa.
Por otra parte, el Ministerio Público Tutelar de la Ciudad de Buenos Aires documentó que entre el 70% y el 80% de los chicos y chicas de 12 a 14 años que pasaron por su Sala de Entrevistas Especializada pudieron reconocer y relatar que habían sido víctimas de abuso gracias a lo aprendido en clases de ESI. La actualización de ese informe en 2024 sumó otro dato: uno de cada cuatro chicos elige hoy el entorno escolar para develar voluntariamente una situación traumática, lo que sitúa a la ESI como una de las pocas herramientas sistemáticas de detección temprana de abuso sexual infantil con las que cuenta el Estado.
El aumento de casos de sífilis, señalado por Muzzio, entre jóvenes, es cierto. Según el Boletín Epidemiológico Nacional, la tasa de sífilis pasó de 56,1 casos cada 100.000 habitantes en 2019 a 93 cada 100.000 en 2024, y en 2025 se notificaron 55.183 casos, un 49% más que en 2024 y un 64% por encima de la mediana 2020-2024.
En este caso, cabe resaltar el desfinanciamiento de los programas de prevención, impulsado por el gobierno de Milei, dato que la vicejefa debería conocer. El Presupuesto 2026 asigna a la ESI apenas 30 millones de pesos, el 2% de lo ejecutado en 2023, y la cantidad de docentes capacitados cayó de 65.000 en 2023 a 900 en 2024, mientras que las provincias asistidas por el programa pasaron de 24 a 6.
Además, la distribución estatal de preservativos: se redujo 64% entre el tercer trimestre de 2023 y el mismo período de 2024 según resumió Chequeado sobre datos del Presupuesto abierto. En 2025 la caída fue total —en el tercer trimestre de ese año se distribuyeron apenas 832 unidades en todo el país, según relevó El Auditor—.
Cuando por fin, la política sobre educación sexual empieza a dar resultados, aparece una funcionaria a intentar boicotearla, sin lógica ni argumentos, por cuestiones ideológicas.
