Vestirse con varias capas de ropa liviana en lugar de una sola prenda gruesa.
Mantener los ambientes calefaccionados de forma segura y ventilarlos para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono.
Evitar cambios bruscos de temperatura.
Consumir bebidas calientes y mantenerse bien hidratado.
Prestar especial atención a niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, quienes son los más vulnerables ante este tipo de eventos meteorológicos.