Hay muchos detalles técnicos de las obras de entubamiento del Arroyo Maldonado. Fue una obra de gran envergadura y muy bien realizada por nuestros excelentes ingenieros.
Igual se siguieron produciendo inundaciones y desbordes. Hay que pensar que cuando se producían esas lluvias tan intensas, era difícil calcular las medidas de su construcción, sucede hoy día que las lluvias en minutos provocan inundaciones.
Últimamente se hizo un canal paralelo al Maldonado y eso evitó bastante las inundaciones, pero no siempre son las definitivas.
Antes de comenzar las obras, y determinar los anchos y altos de los conductos, se basaron en estudiar los registros pluviométricos llevados a cabo con una anotación sistemática de las características de las lluvias durante varios años. Existían datos desde 1856 cuando los había empezado a recopilar el agrimensor Manuel Eguía, quizás con algunas imperfecciones por los instrumentos empleados. Se analizaron las intensidades, duraciones y frecuencias de las lluvias y aguaceros, y se clasificaron metódicamente, tanto en Capital como en zonas linderas que tenían influencias en el desagüe sobre terrenos de la Ciudad. Se estudió primeramente el registro de lluvias del período 1877-1918; y desde 1896, se registraron las intensidades y duraciones. Se determinó la lluvia básica a cuya evacuación debían proveer las obras a ejecutar.
MEDICIÓN DEL CAUDAL DE LAS LLUVIAS
La intensidad: magnitud de precipitaciones en la unidad de tiempo. Se medía en milímetros por hora.
Frecuencia: se entendía en números de años que en promedio tardaba en presentarse lluvia de determinada característica. Se utilizaba el pluviógrafo registrador o pluviómetro grafo con mecanismo de relojería, marca gráfica o pluviograma.
La lluvia tipo elegida, correspondía a una intensidad equivalente a 166 litros por segundo y por hectárea, con una duración de 30 minutos. Antiguamente, parte de la lluvia la absorbía el suelo (plazas, jardines, terrenos baldíos, terrenos permeables, lugares no edificados).
Se estableció el coeficiente de escorrentía o coeficiente de reducción: relación directa ente la cantidad de agua que cae en la unidad de tiempo sobre la superficie del suelo, y el caudal que llega a los puntos extremos de su recorrido superficial para llevar al vertiente o desagüe. Para el Maldonado se establecieron valores de escorrentía de 0,80 hasta 0.38, y el caudal pico fue de 255 m3 por segundo. Era la cantidad de lluvia y lo que quedaba después de la absorción del suelo.
También había que tener en cuenta la escasa pendiente del Arroyo, un metro cada kilómetro. Los ríos de llanura tienen poca pendiente, no así los de montaña, que son torrentosos y desaguan rápido.
Con el tiempo, se supo que los cálculos fueron erróneos, por la influencia que tuvieron las columnas ubicadas en forma de tresbolillos a lo largo del conducto en hileras longitudinales incorporadas en el proyecto de obras; estudios posteriores demostraron que la reducción de su capacidad fue aproximadamente de la mitad de su valor específico. No había experiencia, fue el primer arroyo que se entubó. El efecto de roce de las paredes, el efecto de arrastre que quedaba en las columnas, en los pilares de los puentes, cambios de sección y o dirección, afectaba en mayor o menor grado la hidrodinámica del escurrimiento del conducto. Estos restos achicaban el conducto a través del tiempo y afectaba el escurrimiento.
Característica de su estructura
El ancho interno era de 15 metros y la altura era variable de 4. 06 a 4,26 metro. El conducto consta de 4 filas de columnas con 3 metros de separación lateral entre ellas de 5 metros en el sentido longitudinal del entubamiento, dispuestas alternativamente (tresbolillo). Sobre las columnas apoyan las vigas principales orientadas en sentido longitudinal. Lateralmente el conducto tiene paredes armadas de 0,13 metros de espesor y tiene contrafuerte de 0,50 por 0,22 a modo de nervaduras fuera del entubamiento. La cubierta está constituida por una losa de hormigón armado de pequeño espesor apoyada sobre las vigas. El piso central tiene una canaleta central para el escurrimiento de las aguas diarias. Se puede repetir y repetir, que fue una obra muy estudiada y de gran envergadura.
La construcción del conducto a cielo abierto, como se hizo, estuvo expuesto a sufrir inconvenientes de todo tipo, como inundación del obrador por lluvias intensas, poniendo en peligro en algunos casos las estructuras que se iban terminando.
El entubamiento del Maldonado no se realizó en forma continua, llevó su tiempo y hubo períodos que se paralizaron las obras. En periódicos locales se encontraron notas donde los vecinos reclamaban a las autoridades municipales la inmediata reanudación de las obras. Tal es el caso a la altura de la Av. San Martín – Paysandú, en el Barrio de Villa Mitre.
Se mencionaba en forma recurrente lo pestilente del Arroyo, las inundaciones y los perjuicios que esto ocasionaba. Así lo recordaba el periodista Alberto Pereira en el periódico “Trascartón”, que daba una minuciosa información que manejaban los fomentistas responsables de Villa Mitre.
Después de las grandes inundaciones, del 27 de febrero y 11 de marzo de 1930, las sociedades de fomento General Mitre (Ciencia y Labor) resolvieron realizar un importante movimiento de protesta en el cierre del Puente Mitre (30 de marzo) ante una multitud que colmó totalmente la sala. Luego de 2 horas de deliberaciones, las instituciones mencionadas enviaron sendos memoriales al Concejo Deliberante y a Obras Sanitarios de la Nación con las decisiones adoptadas por la Asamblea:
Se exhortaba a las autoridades a reformar modificaciones al proyecto por claros indicios que suponían fallos de cálculos del proyecto respecto a la capacidad máxima.
Se advertía que las autoridades estaban pendientes del cobro de los impuestos y que no se producían las contraprestaciones eficientes.
Rápida solución al problema por la falta de desagües
Inmediata continuación de las obras de entubamiento desde Parral (Honorio Pueyrredón) hasta el límite del Municipio.
Se alentaba a las autoridades para que habilitasen una amplia avenida sobre la superficie, para la buena comunicación entre los barrios de ambos lados.
A falta de respuesta, el 5 de mayo de 1930 se formó el Comité Pro Desagüe Villa Mitre-Comisión permanente con gestiones orientadas para las demandas solicitadas. Asumieron como irrenunciables las metas que se habían fijado. En los primeros días de julio, OSN anunció oficialmente que por su propia cuenta había decidido prolongar el entubamiento del tramo del Arroyo, donde los fomentistas vislumbraron los primeros resultados de sus empeños. Lamentablemente, por la fuerte crisis del año 30, hubo que esperar hasta 1933, para comenzar con la prolongación. En 1935 se llegó hasta la calle Nazca, el detonante que precipitó el avance de las obras fue que en 1934: perdieron la vida dos niños arrastrados por las aguas del Arroyo. Este ejemplo se fue dando en todos los barrios que atravesaba. Se decía que el avance de las obras se daba frente a la pérdida de vidas humanas.
El último tramo del entubamiento fue desde Segurola hasta 20 metros más allá de la Avenida General Paz. Aquí fue otro el motivo para no continuar las obras, que lo pude dilucidar en unos expedientes que encontré, donde el Trencito de Versalles fue protagonista. Es muy rica la historia de lo que sucedió. con todos los detalles provistos por OSN.
Las obras se paralizaron por un tiempo, y se informaba que el cauce del Arroyo atravesaba los terrenos ocupados por el F.C.Oeste del ramal Versalles- Villa Luro. Las obras se paralizaron un tramo antes de alcanzar estos terrenos de referencia. El ramal Sáenz Peña Villa Luro había dejado de funcionar en 1938, por lo que no modificaba las obras de entubamiento. La Dirección Técnica el 16/3/1939, Exp. 16294-IM-939 dispuso la preparación de una variante del trazado, y se tenía en cuenta que el F .C .Oeste se proponía levantar el ramal y entregar 14 metros de la zona para el encauce del Maldonado. El Concejo Deliberante, el 5 de julio de 1940 sancionó una ordenanza N° 11.502/3, que aprobaba la modificación del trazado y del ensanche de la calle Gaona, pero respecto al levantamiento de las vías del Trencito, la Comisión de Control de la Corporación de Transporte de la Capital a la cual le correspondía intervenir, informó al Ministerio del Interior que no existía la posibilidad de levantar el Trencito. Esto produjo una modificación al proyecto que se iba a cumplir, y se debió informar al F. C. Oeste la autorización necesaria para efectuar los trabajos requeridos de las obras dentro de la zona ferroviaria. Esta modificación implicaba “tapadas superiores a las previstas”, un aumento de la sobrecarga, reforzar la estructura mediante el aumento de la altura de las vías principales de 0.75 a 1.01 y una disminución de la sección libre, que hizo necesaria aumentar la altura de la estructura en 0,26 m y todas estas modificaciones resultaba un mayor costo de pesos 60.595, 45 m/n.
Debido a estos acontecimientos, el tramo Ruiz de los Llanos y Jonte quedó paralizado, y disponiendo de los planteles de operarios para activar, el tramo A. Jonte hasta la Av. General Paz quedó concluido el 18 de julio de 1940.
OSN informaba que el largo recorrido por la ciudad del cauce del Arroyo Maldonado había cruzado diferentes zonas donde cruzó vías ferroviarias, lo que dio lugar a la construcción de estructuras especiales, reforzadas debido al aumento de las cargas móviles, y explicaba que en este cruce con el F.C.Oeste las obras se habían hecho sin interrumpir el tránsito ferroviario, en dos etapas, la primera el entubamiento hasta 8 metros del puente existente del ferrocarril, procediendo a desviar el terraplén sobre donde se asentaban las vías, hasta emplazarlo sobre la cubierta del entubamiento ya construido. Para mantener el terraplén provisorio, fue necesario ejecutar un muro de mampostería de 1, 87 m de altura con una base de 1,20 y 33, 10 metros de longitud.
En la segunda etapa se demolió el puente existente que, como se había contado antes, fue construido por la empresa GEOPE. Se construyó el resto de la zona reforzada aguas arriba de dicho cruce, y se esperó los 28 días necesarios para que la estructura construida pudiera ser cargada, se formó el terraplén definitivo sobre el entubamiento, reconstituyéndose las vías a su primitiva posición. Quedaba entonces determinado el caudal entre Ruiz de los Llanos y la General Paz a 206m3, derivándose parte de este caudal a la altura de Ruiz de los Llanos hacia el Arroyo Cildañez mediante el aliviador del curso superior del Maldonado. El aliviador es un conducto de 5, 80 m de diámetro con paredes de hormigón de 0,50 cuya construcción también fue ejecutada por la Empresa GEOPE.
OSN sigue informando que las obras de excavación se hicieron a cielo abierto utilizando seis martillos neumáticos livianos y pesados accionados por compresores Börsig con motor Diesel e Ingersoll con motores a nafta. Tres potentes excavadoras entraron en acción con balde de arrastre de 0,70 m3 y dos zanjadoras de 0,43 m3 de capacidad, que trabajaban en tres planos diferentes y descargaban la tierra directamente sobre los camiones que lo transportaban a los lugares ya destinados. Eso permitió ensanchar el cauce y profundizar el cauce natural del Arroyo. Se alisaron las paredes con máquinas y también a pico y pala para lograr así la profundidad fijada en el proyecto, para darle una terminación esmerada. La explicación es más completa y se cuenta que uno de los mayores inconvenientes fue la inundación del obrador por las lluvias intensas que se iban produciendo lo que obligaba a apuntalar las estructuras. Después se construyeron los encofrados que también se debieron apuntalar. Se utilizaron mezcladoras tipo Kayser y Ransome que funcionaban con motores Diesel a nafta. Las cargas se hacían por medio de vagonetas de cemento, canto rodado y arena, no se permitía su extracción hasta que el tambor de la hormigonera no hubiese dado el número de vueltas prefijado. Después se utilizaban vagonetas decauville deslizadas por vías ubicadas paralelamente a la excavación y circulaban hasta donde estaban colocadas los moldes destinadas a recibir la mezcla que se vertía a través de un embudo con pendiente propia para evitar la desintegración del hormigón.
La mezcla: 1271 kg de hierro, 8. 03 m3 de hormigón mezcla que estaba compuesto por 350 kg. De cemento, 0, 480 m3 de arena y 0,800 m3 de canto rodado y 2,265 m3 de hormigón mezcla “A” para piso. Se aclaraba que el volumen de la excavación por metro lineal de conducto alcanzó aproximadamente a 60 m3. Una vez fraguado de las diversas partes de la estructura, se desarmó el encofrado manteniendo cubierta la losa y el piso con arpillera húmeda para evitar la evaporación del agua de las mezclas y la aparición de las grietas o fisuras provenientes de los bruscos cambios de temperatura. Las obras fueron realizadas por la empresa constructora Compañía Platense de Construcciones Siemens Bauunion S.A. titular del contrato N°1 desagües pluviales, Capital. Quienes pueden leer estas explicaciones tienen un privilegio porque no fueron escritas para todo público.
Susana Boragno
FOTOS: ARCHIVO SUSANA BORAGNO
