Hace unos años fui a donde hoy están los Tribunales de Comodoro Py, en ese momento había mucha documentación ferroviaria y encontré varios expedientes, uno de los trenes lecheros que llegaban a la Estación Liniers. Aprovechando la nota que escribí en La Bocina sobre tambos y lecherías de Buenos Aires, me pareció oportuno contarlo.
Expediente año 1924, carátula del Ministerio del Interior, Ministerio de Obras Pública (M.O.P.) Dirección General de Ferrocarriles.
La primera nota va dirigida el 1° de julio de 1924 al Ministro, solicitándole que por intermedio de M.O.P. le exija a la Empresa del Ferrocarril Oeste, “que en la planchada que se utiliza para la descarga de la leche en la Estación Liniers, …que se hace a la noche, pueda practicarse en mejores condiciones”. La Empresa debía construir un tinglado sobre la plataforma, con el objeto que quede al resguardo de las lluvias y de los rayos solares. Además, “se carece de foco de luz …es necesario tanto para la inspección de los empleados …como facilitar la carga y descarga de bultos… “. Se tramitaba a través de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, quien opinó que no era necesario el techo porque para el análisis de la leche, la repartición municipal, tiene una oficina próxima dotada de todas las comodidades para ese desempeño y los empleados están ahí poco tiempo. (10/10/1924). Respecto a la luz, se concedió el plazo de un mes para que se coloque el foco (28/11/1924). El expediente es bastante abultado. Sigue el enero del 25/1925 informando que el foco no fue colocado. El 17/2/ la Empresa Ferrocarril Oeste …”que sin entrar a discutir las facultades de esa Dirección… se ha impartido ya las instrucciones de dar cumplimiento a la resolución de colocar el foco”. Se informa que se ha colocado el foco (30/4/1925).
Surge otro expediente: Fue iniciado por los Consignatarios de Leche. La nota va dirigida al Señor Director de Ferrocarriles que dependía de M.O.P. con memoria descriptiva, donde se solicitaba prolongar el muelle para el servicio de leche que estaba del lado Sud de la Estación, (4/1/1929). Se proponía prolongar 20 metros hacia el Este, al mismo se le iba a colocar un borde de madera para contener los tarros, evitando que caigan a las vías por el movimiento que producían el paso de los trenes. Recuerdo de ese muelle cargado de tarros vacíos, para que los retirara otro tren lechero que pasaba por la tarde, llevándolo nuevamente a destino. El expediente informaba que era muy angosto, medía 1,50 metro, quedando 0,50 para el personal que debía apilarlos, con el peligro de ser arrollado por los trenes de líneas. Había veces que la pila de tarros sobrepasaba la reja, lugar muy frecuentado por los pasajeros. Los tarros podían caerse a las vías electrizadas ,produciendo cortocircuito al ser arrollado por los trenes. Era una solución propuesta precaria, bajo la condición de ser reemplazada por otra más eficiente dentro del plazo de seis meses. Solo era posible el ensanche longitudinal, no existiendo dentro de la Estación otro lugar apropiado para ello. (septiembre de 1929). El costo de las obras era de $ 937.07 m/n. Se resuelve autorizar los trabajos de extensión del muelle. Se informaba que la Sociedad Lecheros y Tamberos Unidos estaban en la calle Jáchal N° 800, hoy Timoteo Gordillo.
Los Lecheros Unidos insisten en otra nota sobre la ampliación del muelle, porque se producía pérdida de tarros, recomendaba ampliarla a 100 metros, y elevar la verja existente unos 60 centímetros más a fin de evitar que los tarros sean robados con facilidad “como se hace actualmente”. Se argumentaba que en todas las estaciones (véase Once) están divididas en casilleros y con la denominación del nombre de la estación, tarea que facilitaba a la Empresa F.C.Oeste. Y a los consignatarios , evitar confusiones y robos en perjuicio de todos. Se sumaba a los reclamos una puerta cerrada, donde estaban los envases vacíos. Los tarros se colocaban después de las 10. 30 horas, que es cuando se recibían llenos y se los cargaba alrededor de las 16 horas, cuando pasaba el tren lechero que regresa para retornarlos. También decían que la plataforma Norte tiene 40 metros por 2,50 de ancho y un mezquino techo Se transportaba diariamente entre 800 a 1.000 tarros, cerca de 100 personas son las que diariamente y en breves minutos deben retirarlos. Debían soportar frio, calor y lluvias. Los pedidos solicitados fueron firmados por 100 lecheros, según consta en el expediente. Se pone en consideración. El muelle sur carecía de espacio para ampliarlo, si para prolongarlo unos 30 metros más para una mayor comodidad, dado que los tarros solían caerse a las vías y a la calle Rivadavia. También se pensó en prolongar 30 metros el andén Norte hacia el Este, para facilitar la maniobra de los carros y techarlo. Se informaba que el tráfico ferroviario era cada vez más intenso.
Se daban unos datos ilustrativos de los horarios de llegada de los trenes lecheros:
Tren N° 854 llegaba 10.48 y partía 10.52 traía 65 tarros y 1.625 kilos
Tren N° 856 llegaba 11,50 y partía 12.04 traía 750 tarros 18.750m kilos
Tren N° 862 llegaba 19.30 y partía 19.34 traía 65 tarros 1.625 kilos
Trenes ascendentes que se llevaban los tarros vacíos
Tren N° 851 llegaba 5.20 hrs sale 5.25 retiraba 65 tarros
Tren 857 llegaba 14.40 hrs. Salía 14.50 retiraba 65 tarros
Tren N° 859 llegaba 19.00 hrs. Partía 16.10 retiraba 750 tarros.
El Ferrocarril Oeste se dirige al señor Director de Ferrocarriles sobre la prolongación del muelle en forma definitiva que el mismo se debía hacer fuera de la Estación Liniers a un costo importante. “Que la forma actual de transportar la leche es antigua y antihigiénica y que en un plazo relativamente breve va a ser transportada por tanques- termos, por lo que no es conveniente hacer estas inversiones elevadas e innecesarias”. Consideraba que no era viable hacer muelle de 100 metros para carga y descarga de la leche y los tarros vacíos, y que cruzar la vía general N° 1 no era conveniente porque era importante para el tráfico constante. Sería un inconveniente cargar la via 18 con otro servicio adicional de los trenes lecheros que es utilizado también para el servicio de encomienda.
El M.O.P. responde al Ferrocarril Oeste: Sólo La Vascongada S.A. iba a utilizar el sistema de transportes vagones tanques desde Suipacha y Once, y que el transporte de leche por tarros a pesar de sus inconvenientes, va a seguir subsistiendo todavía por muchos años. Los vagones tanques no están en disputas con los tarros que va a seguir por mucho tiempo más. La empresa reconocía que el estacionamiento de los trenes lecheros por más de 15 minutos, podría resultar un inconveniente. El Ferrocarril Oeste respondía que los trenes lecheros detenidos en las vías 1 y 2 para para la carga y descarga de los tarros vacíos y llenos no constituía un inconveniente al tráfico ferroviario (18/2/1930).
Los expedientes con sus argumentos de una y otra, se seguían cruzando. Se le pide al F.C.Oeste una solución definitiva al tema de los tarros de leches. Al final se le permitió extender el anden sur para colocar los tarros vacíos. El 31/7/1931, el F.C.Oeste pide suspender las obras por los problemas económicos y financieros que soportaba el país. Se le responde que el F.C.Oeste debe empezar los trabajos fijándose un plazo de 60 días. El 24/3/1936 el F.C.Oeste informa que comenzará a construir la plataforma y que será construido con un material existente de la Estación Merlo. El 26/7/1940: obra ejecutada por el F.C.Oeste. Se presentan los planos del trabajo realizado y fotos. Se puede observar que los expedientes comenzaron en el año 1924 y finalizaron en 1940.
Reportaje a un Lechero de la Estación Liniers
En el 2008, tuve la oportunidad de hacerle un reportaje a Carlos José Piñero, un repartidos de leche del Barrio de Liniers. Tenía muy presente esa etapa de su vida… “como quedé huérfano a los 12 años, (1946) me vine a Buenos Aires a vivir con mi hermana en Patrón 5818 y conseguí trabajo de peón de reparto del vasco Martín Icanica…lo hacía en un triciclo que transportaba 10 tarros de leche… Mi patrón era muy bueno, me regaló el reparto. En el año 1950 me compré este carro y este animalito muy manso que se llamaba Olga, no tenía que indicarle el recorrido, paraba sola en cada casa de las cuales tenía la llave de la mayoría, la gente era muy buena…me invitaban a comer. Doña María, como sabía que me gustaba, todos los viernes me esperaba con un flan Bimbo sobre la mesa. Me pagaban por semana o por mes, no tenía clavos. La leche venía de Las Heras en el tren que llegaba a las 12,30 hs….no había sábados ni domingos, si los pibes eran de Vélez, le regalaba caramelos para que se hicieran de Boca. Doña Margarita me quería tanto, que en 1954 iba a rezarle a la Virgen de Pompeya para que ganara mi equipo. Le agregaba agua a la leche, como todos, por eso me llamaban1/2 y ½. Nunca tuve problemas. Talarico, que iba haciendo el tambo con las vacas, de casa en casa, le agregaba más agua que yo. A veces me seguía la ambulancia para medir la densidad de la leche, que tenía que ser 28, sino te hacían la boleta y eso me desprestigiaba entre los clientes. Mi reparto iba por la calle Pola, Rivadavia, Lope de Vega, en total 10 cuadras, la leche valía 20 centavos . El corralón donde guardaba el carro y los animales estaba en Albariño 350…”.

Carlitos se puso melancólico al contar su historia de vida. Me obsequió la foto con su carro. Ya no está entre nosotros, lo recuerdo cuidando los coches a la altura de la barrera de Barragán, vendiendo salames, huevos, especies. Era una muy buena persona.
Algunos datos más
La leche siempre fue bautizada con agua, algunos lecheros se juntaban a la orilla del río para agregarle el agua. A medida que aumentaba la población, los tambos se fueron corriendo a la campaña. El Reglamento de Tambos de la Capital decía: No podrán establecerse Casas de Vacas, Yeguas y Burras o Tambos para el expendio de leche, sin tener permiso previo del Sr. Intendente de la Municipalidad (1883). La leche empezó a venir por ferrocarril, desde los tambos de la provincia. Muchas estaciones empezaron siendo casillas donde se juntaban los tamberos a la espera del tren que la traía a la ciudad, tal es el caso de la Estación Haedo, Francisco Álvarez etc. Ahí esperaban al tren, cargaban rápido y le decían la cantidad de tarros, el empleado ferroviario anotaba en la planilla, normalmente los tarros se identificaban por el color de sus tapas. Era frecuente, que el tambero, muchos eran vascos, antes de regresar a su casa, pasaran por el boliche, para tomarse un vasito de caña o ginebra o jugarse un partidito de truco o chinchón. Su trabajo continuaba dándole de comer a los animales, arreglar algún potrero roto, ayudar a parir a alguna vaca y levantarse de madrugada a ordeñar, no había sábados ni domingos.
En la década del 60, los trenes dejaron de transportar la leche, el servicio fue cubierto por camiones, entonces los tamberos esperaban a la orilla de la ruta. Hoy los “Trenes Lecheros” quedaron como una expresión de un transporte lento, pero “siguen estando en el recuerdo”.
Susana Boragno
Fotos: archivo Susana Boragno

