
Las fuerzas de seguridad volvieron a reprimir a los jubilados que se manifestaban pacíficamente en la zona del Congreso durante el feriado por el día nacional en el que se homenajea a los Veteranos de Guerra.
La avanzada de las fuerzas fue desmesurada, al juntar efectivos de Gendarmería, Prefectura y la Policía Federal en la acción represiva que derivó en la hospitalización de un trabajador de prensa, quien fue atropellado por una moto policial. Además, se reportaron múltiples casos de personas afectadas por gases arrojados contra sus rostros.
El trabajador fue identificado como Diego Gómez y fue trasladado al hospital Ramos Mejía, el mismo donde está internado el fotoperiodista Pablo Grillo, quien se recupera del impacto en su cabeza de una granada de gas lacrimógeno disparada a matar por un gendarme el pasado 12 de marzo.
La violencia ejercida por las fuerzas de seguridad este miércoles no respetó ni siquiera al «protocolo antipiquetes» (Resolución 943/2023 del Ministerio de Seguridad), un instructivo que legaliza la represión con la excusa de enfrentar «impedimentos al tránsito de personas o medios de transporte, cortes parciales o totales de rutas nacionales y otras vías de circulación sujetas a la jurisdicción federal».