Repudiamos la decisión absolutamente partidista del Jefe de Gobierno de la Ciudad de celebrar, festivamente, el ataque militar de EE.UU. a una nación latinoamericana, iluminando el Obelisco, el Planetario y el Puente de la Mujer con los colores de la bandera venezolana.
Es repudiable que festeje una invasión que se concretó, no solo violando todos los principios del derecho internacional, sino también dejando un saldo de 80 muertos y más de 90 heridos.
Lo sostenemos desde una posición independiente del gobierno de Maduro, pero coincidiendo con los más diversos sectores políticos con los que rechazamos, ante todo, la injerencia militar extranjera.
Esta violación flagrante de la soberanía venezolana representa un antecedente peligroso para toda América Latina, región que no sufría una intromisión directa de tropas estadounidenses desde la invasión a Panamá en 1989.
El Obelisco, como los demás sitios, son símbolos de nuestra ciudad y no instrumentos para que Jorge Macri exprese sus posiciones partidarias.
Resulta cínico que quien persiguió a un docente porteño por solidarizarse con las maestras y niños victimas de los bombardeos en Gaza, ahora señale (para justificar este inapropiado festejo) que “cuando la vida y la libertad de las personas están en juego, cualquier indiferencia es complicidad“.
Andrea D’atri
Legiisladora porteña PTS/FIT

