Cuando cae el gobierno de Perón, que Hugo del Carril va preso, Enrique Muiño va preso y torturado, empezaron a decir que Gatica no estaba en condiciones físicas ni psíquicas para seguir boxeando y que era vergonzoso lo que estaba haciendo en el interior.
En realidad, estaba boxeando y ganando todas las peleas por nocaut. Llega a Buenos Aires, le dedica su última pelea a Perón, que estaba en Panamá, lo llevan preso y le quitan la licencia de boxeador.
Tiene que continuar haciendo exhibiciones en las que le cambiaban el rival cada tres rounds. Todo eso lo hundió en el alcoholismo, y después, le prohibieron hasta hacer exhibiciones.
Termina enfrentando a Karadagian, que le quiebra una pierna, se saca el yeso y termina rengo. No obstante, no vas a encontrar ni una foto en la que Gatica no esté riendo. No lo quebraron nunca, no lo doblaron nunca.
En la carta que le responde a Perón -a través de un amigo porque él era analfabeto y que no lo pongo en la película porque iba a sonar a ficción-, le dice que no necesitaba absolutamente nada, que estaba muy contento trabajando en el restaurante El Abrojito, que le manda muchos saludos y que lo único que quería, como el resto de los argentinos, era que él volviera para poder entrenar nuevamente y ser feliz.
Leonardo Favio
Entrevista con la revista “La Maga” (1993)
