La magia de los más grandes, está en hacer del fútbol -esa maraña de piernas que luchan por la pelota-, un acto simple y sencillo. Mágico y real al mismo tiempo.
Los que saben, recuerdan que Alfredo Di Stéfano fue la Saeta Rubia. A Pelé lo llamaron El Rey. A Johan Cruyff, el Holandés Volador. Diego Maradona es D10S.
¿Cómo habría que llamarlo a Lionel Messi? De pibe le decían la Pulga: era chiquito y rápido, pasaba entre los rivales, siempre con la pelota en los pies, siempre concentrado, las patadas no le impedían continuar, avanzaba con su radar mental a cuestas; su objetivo, el arco rival.
La hiper profesionalización lo arrancó rápido de las entrañas del fútbol argentino: el Barsa lo cobijó de pichón, club al que el rosarino llamó “mi casa”. Nada menos. Su familia fue un escudo protector, supo acompañarlo.
Nunca provocó ni necesitó el escándalo. Con sus gambetas, alcanzaba y sobraba para estar en las tapas y las pantallas de todo el mundo. Pronto se convirtió en una celebridad, su camiseta fue la de todos, en todos lados. Y a los varios títulos que conquistó, hay que sumarle un honor extra, acorde con la época: su otro yo digital abría los jueguitos de fútbol de la Play.
“Mi sueño es jugar en la Selección“, declaró de pibe. Ese sueño supo cumplirse, gracias a la astucia de Julio Grondona, quien mandó a convocarlo, un ratito antes que España intentara ficharlo.
Tuvo idas y vueltas con la Selección, después de sucesivos “fracasos” (para un jugador de su talla): renunció, volvió, y volvió a fracasar en el Mundial 2018 de Rusia. La gestión de Lionel Scaloni le proporcionó un grupo humano, y un estilo de juego que recuperó la esencia del fútbol argentino, y lo consagró, cosechando títulos durante el período 2021-2026.
Con la Selección ganó seis títulos: Mundial Sub 20 de 2005, Medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, Copa América 2021, Finalíssima 2022, Mundial 2022 Qatar, Copa América 2024. A esta lista, hay que agregarle los Subcampeonatos del Mundo 2014 Brasil y Mundial 2026 EEUU.
Messi dió un gran ejemplo como futbolista, y también como hombre que supo enfrentar sus desdichas, y torcerle el brazo al destino esquivo. Supo llevar su fama, sin que influya en su calidad de juego, ni en la tranquilidad de su familia.
Amado, discutido, alabado y exigido, Lionel Messi marcó el fútbol mundial del siglo XXI con su estilo, su velocidad física y mental, sus ansias de ganar siempre, sus golazos. Gracias por tu magia, querido Leo!
Claudio Serrentino




