En lo que va del año, ya hay más crímenes de odio que en todo 2025. Si el año pasado la frecuencia fue de uno cada 38 horas, este año marca el penoso récord de un crimen de odio cada 28 horas.
“En lo que va de 2026 ya se registraron 263: uno cada 28 horas, sin contar a las chicas de los Bosques, y quedan dos meses”, dijo a elDiarioAR María Rachid, presidenta de la Federación Argentina LGBT (FALGBT), que integra el Observatorio Nacional de Crímenes de Odio LGBT+.
En todo 2025 se registraron 227 crímenes de odio contra personas LGBT+, un promedio de uno cada 38 horas.
Los 227 casos de 2025 que menciona Rachid, que incluyen hechos de violencia y vulneraciones de derechos, salen del informe anual del Observatorio, que integran la FALGBT y defensorías del Pueblo. Un año antes habían sido 140. El 62,5% de las víctimas fueron mujeres trans y travestis. Hubo 80 muertes: 16 asesinatos, 11 suicidios y 53 por violencia estructural. Los casos con agresores de las fuerzas de seguridad pasaron de 17 a 64, y el 32% de los hechos ocurrió en comisarías y cárceles.
Para Rachid, el aumento de los crímenes de odio “es directamente proporcional al aumento de los discursos de odio”, que hoy “están siendo avalados por el poder político”.
Marcela Romero, de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina (ATTTA), dijo a elDiarioAR: “Estamos volviendo a la represión, a los discursos de odio, a incitar a que violenten a la población trans”.
Los ataques de Palermo, agregó Rachid, “son un ejemplo de cómo se expresa el odio, la discriminación y la violencia en nuestro país hacia la comunidad LGBT”.
Los agresores publicaron los videos con la frase “a correr los trabas”. A partir de esas imágenes, la fiscal porteña especializada en discriminación, Andrea Scanga, investiga de oficio lesiones agravadas por odio a la identidad de género.
Para Yokhari Marquez Ortiz, coordinadora de la Casa Roja e integrante de AMMAR, el ataque es un acumulado. En Constitución, Flores y Once, contó a elDiarioAR, la policía hostiga a las trabajadoras sexuales y a las mujeres trans: “Por nada te paran, te revisan y te detienen arbitrariamente”. En Palermo no hay efectivos “más que cuando quieren ir a molestar a las chicas”. El resto del tiempo, “es tierra de nadie”. Ahí, dice, los atacantes “vieron la forma de autoconvocarse e ir a hacer una cacería de mujeres trans”.




