El irreductible cineasta Werner Herzog, que la semana que viene cumple 83 años, fue homenajeado ayer en el Festival de Venecia con el prestigioso León de Oro honorífico a toda una carrera. El responsable de clásicos atemporales como ‘Aguirre, la cólera de Dios’, ‘Fitzcarraldo’, ‘Grizzly Man’ o ‘Nosferatu el vampiro’ recibió de manos de un viejo camarada, Francis Ford Coppola, el premio que celebra seis décadas de desafío cinematográfico.
La alegría fue doble, puesto que Coppola aparecía públicamente por primera vez pocas semanas después de haber sido intervenido quirúrgicamente por una afección cardíaca en Roma, totalmente recuperado, y presentó el premio con una declaración que arrancó aplausos: “Vengo aquí a alabar a Werner Herzog, pero no basta alabarlo“, comenzó. “Hay que celebrar el hecho de que alguien como él pueda existir. No solo puede llenar las páginas de una enciclopedia, Werner es una enciclopedia.” Coppola continuó citando ‘Aguirre’ y ‘Fitzcarraldo’ como certeras muestras de un cine tremendamente personal y en vías de extinción: “Todas sus películas son únicas, muy diferentes entre sí y magníficas. Si Herzog tiene límites, no sé cuáles son.” Para rematar: “Su vida y su existencia son un desafío para todos los demás. Es un constante: ‘supérame si puedes’. Y todos nos preguntamos si alguien jamás lo hará. Werner, me comeré mi sombrero si eso pasa.” La platea estalló en una ovación de pie.
Al recibir el galardón, Herzog respondió con humildad y rememoró cómo Coppola lo apoyó en sus primeros pasos: “Francis ha sido extremadamente amable y generoso. Nos conocemos desde hace medio siglo. Cuando no tenía dinero ni para una habitación, me acogió en su casa de San Francisco y ahí mismo escribí el guion de ‘Fitzcarraldo‘.” También reveló que, en un arranque de creación compartida, estuvieron “muy cerca” de filmar juntos una película “sobre la conquista de México desde la perspectiva azteca”, un proyecto que nunca vio la luz. Y, ni corto ni perezoso, cerró con uno de esos giros que solo él sabe dar: “Sin Francis, no habría conocido a mi maravillosa esposa Lena.”
Además de recibir el galardón honorífico, el cineasta germano presenta en Venecia ‘Ghost Elephants‘, su último documental, un viaje poético y casi metafísico por las altiplanicies de Angola en busca de una manada mítica de elefantes “fantasma“. Tras una década rastreando esas huellas, su cámara se adentra en un bosque tan vasto como Inglaterra. “¿No sería mejor dejar estos elefantes como sueños, como fantasmas, como la ballena blanca de ‘Moby Dick’?” reflexiona el film.
Fuente: Fotogramas

