“¡Lo qué me ha costado no hacerme rico! Desde rechazar incitaciones demoníacas hasta enemistarme con medio mundo, recibir los títulos de raro, de romántico, yo tan luego, que percibo a la Argentina como una realidad palpable al simple contacto con mi piel.
Se me brindaron ministerios, cargos de responsabilidad con “carta blanca”. Nunca me han sugestionado los quehaceres burocráticos. He preferido trabajar en la sombra, como una chinche flaca, no abandonar las líneas generales donde se debate mi sed de justicia. Quizás todo ello sea una consecuencia de mi fe inaudita en el futuro nacional. Nos salvaremos, pese a nosotros mismos.
Nuestro país es como una gran fortuna en expectativa en manos de un niño balbuciente. Estamos tocando el piano a los cuatro años, con una precocidad resguardada por la Providencia, que parece haber delineado nuestra geografía para que subsistamos así baje el demonio a la tierra. Este pan con honor que brindamos a quien llega a nuestro suelo debiera ser el arranque de planes más profundos y fecundos…”
Entrevista a Raúl Scalabrini Ortiz.
