La Ciudad de Buenos Aires está cambiando. Hoy, uno de cada cuatro habitantes tiene más de 60 años, la natalidad cayó a un hijo por mujer y el 40% de los hogares porteños está compuesto por una sola persona.
En apenas 20 años, la cantidad de personas que viven solas aumentó un 80%.
Al mismo tiempo, crece la población inquilina: hace dos décadas alquilaba el 22% de los porteños; hoy ya es el 42%.
Estos números no son casualidad. Hablan de una ciudad donde cada vez es más difícil proyectar una familia, acceder a una vivienda y construir un futuro.
Y si esta tendencia continúa, la mayoría de las personas mayores del futuro serán inquilinas.
Una ciudad para todas las generaciones necesita políticas de vivienda, planificación y acompañamiento para quienes envejecen.
María Eva Koutsovitis




