Voy de compras al Día de Lope de Vega. Algunas ofertas hay, por ejemplo la copa de Danette (que se ve que no se la venden a nadie, sale más barata que los postrecitos más chicos). También las latas de lomitos de atún al natural marca Día: $ 2.500.- Hago mis compras y me dirijo a la caja.
Casi nadie en la fila. Siempre una chica/chico distinto en la caja, deduzco que será por la miseria que les pagan.
Pasan las cosas por el lector, pago con débito. Y ahí arranca la “impresión” interminable de ofertas y descuentos de todo tipo y tenor: “tal día descuento en ravioles… marca ñoqui, de ricota y ananá”; como ése, más de 10 tickets. Para que las “ofertas” te den resultado, tenés que hacerte un excel en el que registres las compras, las marcas, las características (porque nunca es “papas fritas 20%“, no; es “papas fritas fritanga, sabor queso gruyere con pimienta, 20%”), y el día de descuento.
Tendrás que armar otro excel para registrar el stock de tu despensa y tratar de lograr que tu necesidad de compra coincida con el día de oferta del producto. Es decir… IMPOSIBLE ACCEDER A TALES DESCUENTOS, SALVO POR ALGUNA CASUALIDAD!!!
Después de revisar el ticket a ver si me cobraron lo que decía el cartelito, y revisar estas “ofertas” absolutamente inútiles, porque nunca te vas a acordar que tal día podrás comprar tal producto de tal marca con tales características…
Llegué a una conclusión. Temeraria, lo reconozco.
Sospecho que el Día pretende volver locos a sus clientes, con tanta supuesta “oferta”, de manera tal que vayas y compres cualquier cosa, a cualquier precio.
Estamos en la etapa del “capitalismo engañoso”: quienes nos venden, nos bombardean con publicidades, “ofertas” confusas, descuentos y demás supuestos “beneficios“. Semejante ataque de misiles mediáticos nos confunden tanto, que terminamos comprando cualquier cosa a cualquier precio, gracias a la alienación que generaron.
Claudio Serrentino




